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7 de abril de 2011

6 de marzo de 2011

Teatro

Qué lindo ir al teatro. Qué lindo prepararse para ir. Imaginarse qué va a pasar, cómo va a ser la obra, cuántas personas van a ir. Qué lindo fijarse 1.000.000 veces si llevamos las entradas. Qué lindo leer el programa mientras esperamos. Me encanta observar la sala como si no la conociera de antes, como si yo misma nunca hubiese estado en ese mismo escenario. Qué lindo ver la sala llena, aunque la gente haga ruido con el papelito del caramelo, no le importe contestar el celular a los gritos ni hablar con el de al lado y para colmo explicarle los chistes -que todos entendimos, porque si pagamos la entrada es porque queríamos venir, y tenemos los ojos y las orejas atentas en el artista-.
Qué lindo que suba el telón, y que empiece la función.

28 de diciembre de 2010

El camino a la felicidad

Todos en esta vida perseguimos el mismo fin. Alcanzar la felicidad. Lo que cambia de una persona a otra, son los medios empleados para llegar a ella.
Para algunos, la felicidad es sinónimo de perfección. De estos, algunos buscan la perfección física, otros la intelectual. Lo peor es que generalmente estas personas se creen cerca de alcanzarla. Pobres ingenuos. Sigan intentando, les deseo suerte a todos ellos. Si encuentran la formula, ni se gasten en llamarme, porque no me interesa. También se encuentran los ambiciosos, los superficiales. Y peor aun los que se acomodan dentro de su persona, incluidas virtudes y defectos, y creen que alcanza con sentarse a esperar que la vida les toque el timbre.
Mi felicidad llega por otros medios. Yo pertenezco al pequeño grupo que disfruta escribir aunque nadie lo lea. A los que prefieren un libro antes que la televisión. A los que tienen por ídolo no a Marcelo Tinelli, sino a Mario Benedetti, Ernesto Sábato, García Márquez o Julio Cortazar.
No se cuantos somos, o si hay muchos igual que yo. Pero cómo me gusta la gente que prefiere mirar el mar, antes que una película en 3D. Los que se quedan unas horas más despiertos para mirar el amanecer. Me gustan los que disfrutan viajar, los que prefieren el bosque o la playa antes que el Shopping, los que sueñan con cosas mejores. Los que disfrutan la música y prefieren a los Beatles, Calamaro, Fito o Charly antes que la cumbia. Esos sos mis amigos. Como me gustan mis amigos. Soy de las personas que encuentran la felicidad estando cerca de la familia y de los amigos, es decir de las almas gemelas. Y si por casualidad la encontramos en otro lado, lo primero que queremos hacer es ir a compartirla con ellos.
Me gusta la soledad, me gusta mi familia, me gustan mis amigos. Me gustan los locos. Y cómo me gustan los artistas. Aquellas personas que se pueden remontar al lugar sobre el que escriben, cantan, pintan, o bailan. La vida de una persona está determinada por sus vivencias, ya que cada uno piensa acerca de lo que conoce, porque lo vivió, lo escuchó o leyó. Pero el artista, ese ser atemporal, omnipresente, puede remontarse a sus vidas pasadas, a sus vidas futuras. Al centro del universo, o al país de las maravillas. A donde soñó y no recuerda, al lugar donde pertenece y al que nunca fue. Me gusta el artista que inventa, que propone, que crea. Me gusta el que va más allá de lo obvio, de lo cotidiano. Me gusta el que cree en lo que hace, me gusta el que se cree un loco, y al que le gusta ser un loco. Me gusta el que vive la vida, que no espera que la vida lo viva a él.
Esa es la gente que me hace feliz.

12 de diciembre de 2010

Namaste

La mayoría de mis amigos me dicen Euge, mi familia me dice Mariu, unos pocos me dicen Juje. Estoy a punto de cumplir la mayoría de edad. Soy geminiana. Amo leer, me declaro una lectora empedernida. Mi sueño es algún día poder declararme escritora empedernida. Estudio Licenciatura en Comunicación Social, y no me podría imaginar estudiando ninguna otra carrera. Amo la música. Mis bandas preferidas son las pastillas del abuelo y los Beatles. Si, ya se que son totalmente diferentes. Pero así soy yo.
Tengo una mascota, mi gata Misty, cuyo nombre se atribuye al personaje de la serie Pokemón. Tengo a la mejor mamá del mundo, tuve al mejor papá del mundo. Tengo a los mejores amigos del mundo. Amo a mi familia, porque son unos locos, igual que yo. Por lo tanto querido lector, si usted se pregunta por qué no encuentra buenos amigos o una buena familia, debo decirle que es porque los tengo yo. Pero se los comparto eh, no me creo merecedora de tener tan hermosas personas en mi vida, sólo para mi.
Creo en Dios, con el nombre que sea.
Creo que estamos en este mundo de paso, porque algo tenemos que aprender. Por lo tanto creo que somos todos iguales, no me creo mejor que nadie, y peor tampoco.
Ah, lo último que necesitan saber de mí. Soy feliz.