23 de febrero de 2011

Diálogos cotidianos

-Mmm, me parece que últimamente ésta le hecha FLY a los hombres.
-No te creas eh... hago más fácil, me pongo OFF antes de salir de casa.

14 de febrero de 2011

Yo no quiero un amor civilizado
con recibos y escena del sofá

Yo no quiero sembrar ni compartir
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas
yo no quiero que elijas mi champú

Yo no quiero domingos por la tarde
yo no quiero columpio en el jardin
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

6 de febrero de 2011

Salvavidas

Partamos de la base de que hay agua en la pileta. Vos sos el nadador, profesional o principiante da igual, no es lo central en esta historia. Lo importante es esa incapacidad que tenes de ver el agua en la pileta. "No hay peor ciego que el que no quiere ver" y yo intento darte el empujoncito necesario para que te animes a dar el salto, pero desde mi lugar, mis intentos no alcanzan. A ver, seamos claros, de mi parte están todas las condiciones dadas, todas las cartas están sobre la mesa, y digamos que ya no me queda ni un as bajo la manga. De tu parte también se cumplen -casi todas- las condiciones, sólo falta el principal ingrediente, coraje. "De los cobardes no se escribe la historia" me dijeron una vez, y me dejaron pensando.
Prendo la radio y una canción me repite el siguiente fragmento: -"El que no arriesga no gana", le dije. -"Y el que arriesga puede morir por amor". Muy cierto. Pero podría replicarle: ¿Acaso no es, morir por amor, la única muerte que desafía a la muerte misma?

29 de enero de 2011

En otro idioma

We don’t want anyone to understand us. We don’t need anyone to understand us. We know what we are, we know what we feel. We know that there is no distance that could bring us apart. We are together, always. You can go. I won’t stop you; I’m nobody to stop you. Go after your dream. That is my dream too, if you accomplish it and it makes you happy. People don’t understand me. They think I’m crazy. And I am, I’m crazy for you. I’m crazy for your happiness. I’m afraid I could take that away from you if I get into your life. Like a lover, like a friend, like a partner. But that’s not it. I’m afraid I could take that happiness away, if I don’t get into your life.

27 de enero de 2011

Breakfast at Tiffany's

-Fred: "You know what's wrong with you, Miss whoever-you-are?  You're chicken.  You've got no guts.  You're afraid to stick out your chin and say, 'Okay.  Life's a fact.  People do fall in love.  People do belong to each other.'  Because that's the only chance anybody's got for real happiness.  You call yourself a free spirit, a wild thing, and you're terrified somebody's gonna stick you in a cage.  Well Baby, you're already in that cage -- you built it yourself.  And it's not bounded on the west by Tulip, Texas or on the east by Somaliland.  It's wherever you go.  Because no matter where you run, you just end up running into yourself."


22 de enero de 2011

A la orilla de la chimenea

Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres también
puedo ser tu estación y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
“toma mi dirección cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.

Y si quieres también
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adiós y tu “ven”,
tu manta y tu frío,
tu resaca, tu lunes, tu hastío…

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres también
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu día.
Tu rencor, tu por que, tu agonía…
o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Joaquín Sabina