25 de febrero de 2012

Pero nunca te dije que te quiero

Nos hicimos amigos, quizás porque ninguno de los dos entendía al amor. No entendíamos a los que se amaban, en otras partes de la ciudad. Nos hicimos amigos en la música, en el vino, en el cigarrillo. Nos hicimos amigos en el sexo, en el sueño, en la comida. Nos hicimos amigos en el vicio y en las historias, con sus mentiras y sus verdades. Nos mirábamos a los ojos, nos besábamos, nos abrazábamos, nos nombrábamos. Nos hicimos amigos.
Hablábamos del amor. Pero por mucho que habláramos, seguíamos sin entenderlo. No queríamos descifrarlo, tal vez porque verdaderamente no queríamos sentirlo. Se estaba bien así. Todo bastaba, no hacía falta nada más. Éramos dos soledades que no querían dejar de serlo, pero que se encontraban, quién sabe para qué. Hablábamos del amor.
Éramos momentos. Hablábamos de los ríos metafísicos, de que ninguno de los dos sabía nadarlos. No había envidia, no había celos, no había inventos. Había risas, había silencios. No había prejuicios, no había convenciones, no había protocolos. Éramos momentos.
Había tristezas y había miserias, pero no tenían dueño, eran pobres huérfanas que se revolcaban por el piso a nuestro alrededor. Pero mientras estábamos juntos, nadie las observaba a ellas. Nos hicimos amigos, hablábamos del amor, éramos momentos.

17 de noviembre de 2011

14 de octubre de 2011

Lento y sin final




Dormimos con la música del tiempo; despertamos, si alguna vez lo hacemos, con el silencio de Dios. Y entonces, cuando abrimos los ojos a orillas del tiempo increado, cuando la deslumbrante oscuridad se abre paso a través de las lejanas colinas del tiempo, llega la hora de apartar cosas como nuestra razón o nuestra voluntad; llega la hora de regresar a casa. 

No existen los hechos, sino los pensamientos y el complicado vaivén del corazón, el lento aprendizaje sobre dónde, cuándo y a quién amar. El resto sólo son habladurías e historias para los tiempos venideros.


Holy the firm


ANNIE DILLARD

1 de octubre de 2011

Todo esto y mucho más

Cantante y bailarina
sincera y mentirosa
racional y pasional

~todavía no se si prefiero los abrazos o los besos~

Extrovertida y antisocial
crítica y constructiva
hippie y chic

~doy consejos, pero yo misma no los sigo~

Verborrágica y silenciosa
amante y amiga
sabia y tonta

Viciosa y suicida
amorosa y jodida
tango y rock n' roll

Puta y santa
angel y demonio
rebelión y paz

Pienso y no hago
digo y no pienso
siento y no digo

Miro y no observo
me interno y me absuelvo
me voy y no vuelvo...

11 de septiembre de 2011

(Des)esperanza

Cuando el tren de la alegría estaciona en una calle cualquiera, y las luces se apagan. Y el hombre araña se saca su disfraz y se va a fumar un porro a la vuelta de cualquier esquina. Y el conductor llega a su casa y saluda a su mujer, pero no le da un beso.
Cuando se consumen las velas y el paquete de cigarrillos está vació, y se derrama la última copa de vino. Cuando tiene ganas de salir a caminar -qué linda noche- pero no tiene quién la acompañe. Su amante tiene una cena familiar.
Cuando ya no le basta el dolor de la Maga para sentir un alma amiga, ni en la ficción ni en ninguna realidad.
Cuando las venas llaman al cristal roto de la copa, en un último suspiro desesperado.
Cuando el impulso vital pierde todo sentido, y recuerda lo fácil que era reír antes, pero ahora ni llorar puede.
Es cuando se le presenta la muerte como el único lugar seguro en el mundo.

30 de agosto de 2011





Pensando en las relaciones me acordé de ese chiste en el que un hombre va al psiquiatra y le dice "Doctor, mi hermano está loco, piensa que es una gallina" y el doctor le contesta "¿y por qué no lo mete en un manicomio?" y el hombre le dice "lo haría, pero necesito los huevos".
Creo que eso describe bastante bien lo que siento acerca de las relaciones. Son totalmente irracionales, locas, y absurdas... pero creo que seguimos atravesando por ellas porque la mayoría de nosotros... necesita los huevos.


Annie Hall
Woody Allen



22 de agosto de 2011

Me cansaron los títulos

La vida pasa, pasa y me sorprende, -una vez más- pasa por mi sangre, corre por mis venas y me agota. Un dolor en el medio del alma, que comienza subiendo por los dedos de los pies y llega hasta donde no sé, sólo sé que cada vez duele más, y es un dolor nuevo. Pero es dulce, es la realidad, es el des-amor a la hora del té.
Es también amar lo nuevo, lo desconocido, lo que va más allá de esta vida vacía de sentido.
Sigue doliendo, y temo que empezó a doler cuando llegaste con esa flor azul, o cuando te soñé aquella noche, mientras dormías a mi lado. Temo que a partir de ahora aparezcas siempre por mi otro mundo, y me recuerdes de esta vida que no vivo. O que vivo cuando puedo, cuando me dejan, cuando me lo permito.

Quizás te alcance en tu vuelo, quizás te encuentre en algún cielo. Pero no me olvides.